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3. ¿Cómo se fija un objetivo SMART en marketing jurídico?

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Un objetivo SMART es específico, medible, alcanzable, relevante y con plazo. La utilidad está en que te obliga a concretar. «Tener más visibilidad» es un deseo con buena letra, no un objetivo. «Conseguir cinco reuniones con directores jurídicos del sector tecnológico en seis meses a través de LinkedIn» sí lo es.

Lo específico y lo medible te permiten saber si lo estás logrando. Sin un número y una fecha, cualquier resultado parece aceptable y nada se corrige.

Lo alcanzable y lo relevante son el filtro de cordura. Un objetivo imposible desmotiva; uno irrelevante te tiene ocupado en lo que no mueve el negocio. Pregúntate siempre si lograrlo mejora el tipo de cliente que te llega o solo te da actividad para enseñar.

Cuidado con medir lo fácil en lugar de lo importante. Seguidores y likes se cuentan rápido, pero rara vez son el objetivo. El objetivo de fondo es elegibilidad: que el cliente correcto te considere. Fija metas que apunten ahí, aunque sean más difíciles de contar.

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