Hay despachos que trabajan para clientes buenos cuando podrían trabajar para clientes mejores. La diferencia no está en lo que saben hacer (que lo hacen muy bien), sino en quién sabe que lo hacen.

Porque confunden hacer buen trabajo con ser percibidos como la opción correcta.

Son cosas distintas.

La excelencia técnica es una condición de entrada. El mercado da por supuesto cierto nivel en cualquier despacho que haya sobrevivido más de una década. Lo que decide la elección es otra cosa: si el cliente adecuado sabe que existes, entiende en qué eres realmente bueno, y te recuerda cuando llega el momento de elegir.

Eso no se consigue siendo buenos. Se consigue siendo la referencia percibida para el problema correcto.

El patrón que veo con más frecuencia

Un despacho con una práctica realmente fuerte en un área específica que no ha construido autoridad visible en esa área. Tiene los clientes, tiene los casos, tiene el conocimiento.

Pero cuando alguien busca esa especialidad, no los encuentra primero. O no los recuerda quien debería recomendarlos.

La causa casi siempre es la misma: el despacho ha invertido en hacer bien el trabajo. No ha invertido en ser la referencia percibida en ese trabajo.

La visibilidad relevante en abogacía de alto valor no es presencia genérica. Es aparecer en los sitios y momentos donde el cliente correcto toma decisiones.

Eso ocurre en cuatro lugares:

En la cabeza de los directores jurídicos con red. Se construye con artículos de opinión en los medios que leen, con posiciones claras sobre temas que les afectan, con presencia consistente en los foros donde se forman criterios. No con una aparición puntual.

En las conversaciones entre socios de práctica complementaria. Se trabaja con relaciones personales sostenidas, con co-autoría, con referencias cruzadas. Es una red que se cultiva, no que se hereda.

En los rankings que el cliente consulta antes de una operación. Chambers, Legal 500 y similares requieren un trabajo sistemático y constante con los directorios. No se ganan solos.

En los medios donde se forman las opiniones del sector. Expansión, Cinco Días, El Confidencial Legal. Un despacho que aparece cuando hay una operación relevante, cuando cambia una regulación, cuando un periodista necesita un criterio experto, ocupa un espacio mental que otro no ocupa. Esa presencia no se improvisa: requiere relaciones con periodistas y editores construidas antes de necesitarlas.

En todos esos sitios hay despachos que aparecen siempre. Y despachos que no aparecen nunca, aunque sean igual de buenos.

La diferencia no es técnica.

Lo que está en juego

Un despacho excelente sin posicionamiento claro tiene un problema de negocio a medio plazo, aunque hoy tenga la agenda llena. Porque depende de personas concretas que pueden marcharse, jubilarse o reducir actividad.

La distancia entre la capacidad real del despacho y la percepción que tiene el mercado es exactamente el problema a resolver.

¿Quieres saber una forma simple de detectar si esa brecha existe en tu despacho? Escríbeme por DM y te lo cuento.

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