Ante la situación de confinamiento por la pandemia de coronavirus que se nos presenta durante un periodo de tiempo que aún no conocemos, un cliente me ha pedido algunos consejos para dar a sus directivos y al resto de los profesionales de su empresa.

Comparto con vosotros mis recomendaciones, sin pretender ir mucho más allá del sentido común y lo saludable psicológica y profesionalmente hablando:

Una situación de confinamiento doméstico, sobre todo si es prolongado, altera notablemente nuestro ritmo de vida y nuestros hábitos cotidianos. En los casos de personas que psicológicamente entran dentro de la “normalidad” resulta muy recomendable crearse una rutina de actividad diaria en la que haya variedad de tareas (trabajo, familia, ocio, etc), sin olvidar el ejercicio físico y la limpieza de la casa. Empezar el día ordenando la casa da sensación de limpieza y control. Vamos a pasar mucho tiempo en ella, así que mejor ver un panorama de limpieza y orden.

Para los que vayan a teletrabajar se recomienda acotar el tiempo de trabajo y comunicarlo al resto de la familia, si la tienen.

Trabajar fuera de nuestro puesto físico durante días o semanas nos permitirá adoptar una perspectiva nueva sobre nuestros trabajos y encontrar maneras diferentes de enfocar el trabajo y quizás nuevos métodos y objetivos que incorporar a la vuelta. Es posible mejorar nuestra capacidad de autodirigir y regular mejor nuestro trabajo. Mucho del “ruido” e interrupciones diarias de las oficinas desaparecerá y veremos que lo fundamental de nuestro trabajo puede hacerse en menos tiempo del que nos toma habitualmente. Creo que se sacaran consecuencias útiles de esta situación de alarma en cuanto a flexibilidad laboral y productividad.

Caso aparte son las personas con problemas clínicos de ansiedad, angustia y depresión. No hay consejos generales para ellos más allá de que sigan con los tratamientos que tuviesen. Puede darse el caso de que algunos de ellos mejoren claramente debido a que ven reducidas sus responsabilidades sociales y laborales y se ven libres de exposición. En todo caso que sigan sus rutinas terapéuticas.

Más allá del trabajo, toda crisis conlleva oportunidades insólitas. Todos tenemos tareas pendientes que siempre postergamos, decisiones por tomar, personas con las que retomar el contacto, platos que preparar (si te gusta la cocina), cosas que queremos aprender y, en general, cosas para las que nunca hay tiempo. Ahora es una oportunidad buena para todo eso. Yo haría una lista de cosas postergadas que quiero hacer.

En cuanto a los contenidos mentales: es fácil que la mente pueda poblarse de ideas pesimistas y/o ansiógenas. La recomendación es limitar las noticias de modo inteligente.

No deberíamos pasarnos el día oyendo comentarios amenazantes y recuento de víctimas. 2 o 3 veces al día sería suficiente en principio.

La ocasión es propicia para reforzar y mejorar el dialogo familiar y descubrir aspectos nuevos de los demás en la casa. Hacer una especie de kickoff diario en casa para revisar cómo están viviendo la situación y reírse juntos de cualquier chiste es una buena idea.

Leer buena literatura es la gran opción.  Las series de tv están bien para 2 horas máximo.  El ocio pasivo nos hace débiles.  Leer, reflexionar y ESCRIBIR las reflexiones es bueno, nos permitirá aprender cosas y modular mejor nuestro comportamiento, elegirlo mejor.

Las relaciones sociales son muy importantes, sobre todo para quienes viven solos. Estos deberán hacer lo posible por hablar con los amigos y compañeros, y no solo de la epidemia. La vida sigue y seguirá. Hablemos de todo. Quienes tengan compañeros que viven solos pueden llamarles de vez en cuando, se lo agradecerán (los humanos aborrecemos el aislamiento y los mensajes por WhatsApp no cubren todas las necesidades de contacto).

Quienes sean directivos o jefes descubrirán que por vía telemática pueden construir vínculos con sus colaboradores enteramente nuevos y, posiblemente, más constructivos ( al romperse el marco habitual de la relación las conductas se modifican). Aquí hay también nuevas oportunidades.

Cuando termine el confinamiento podremos tener la sensación de haber vivido un tiempo perdido o de haber pasado un periodo período único en nuestras vidas, de hecho, un tiempo que puede cambiarnos. Sintonizar con la actitud adecuada para afrontar este aislamiento es muy importante.

Finalmente es muy importante, sobre todo para quienes tienden a la ansiedad o la melancolía, recordar que esto no les afecta a ellos solos. Todos lo sufrimos por igual. Nadie está sufriendo esto en exclusiva. Esto pasará y seguiremos adelante, espero que con aprendizajes importantes nuevos.

Juan San Andrés
Consultor de dirección en organización y RRHH
Psicólogo

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