Alcanzar el éxito en el sector de la abogacía tiene mucho que ver con las oportunidades. Con saber detectarlas y, después, aprovecharlas. Para el despacho Monereo Meyer Abogados, hablar de oportunidad es hablar del año 1989, año de su fundación, solo cuatro después de que España entrara definitivamente en la Unión Europea y, con ello, se produjera un crecimiento exponencial en la inversión de particulares y empresas germano parlantes, que recibieron con optimismo el proceso de liberalización español.

De la necesidad de canalizar este interés, la firma se ha consolidado como el German Desk de referencia en España, con hasta 30 abogados germano parlantes que no solo prestan “un asesoramiento legal riguroso en el acompañamiento del cliente en sus inversiones, sino que además conocen el idioma y la mentalidad” alemana, en palabras de la socia directora de la firma, Sonia Gumpert, quien acudió como invitada al último webinar producido por la consultora de estrategia para el sector legal Mirada 360, presentado y conducido por su socia directora, Lidia Zommer.

El despacho, con nueve socios y tres oficinas en España (Madrid, Barcelona y Palma), batalla en la abogacía de los negocios, pero su valor diferencial reside en que su cliente, proveniente de países de habla alemana, encuentra a un equipo de abogados que no solo comparte su idioma, sino que tiene impregnada la cultura germana “bien porque son abogados originarios de países germano parlantes y habilitados para el ejercicio del derecho en estas regiones —el despacho tiene doce abogados colegiados en Alemania, Austria o Suiza— o bien porque han recibido educación en alemán o han vivido allí…”.

La firma también está detrás de la única red de despachos de habla alemana (CBBL) con bufetes ubicados en 60 países —salvo en Alemania, por cuestiones de competencia—, lo que supone un “valor añadido” a la hora de ofrecer servicios jurídicos a sus clientes, que provienen de sectores tan diversos como el turístico, el ocio, la industria o la inversión inmobiliaria institucional, entre otros.

Sonia Gumpert insiste en que, para trabajar con clientes alemanes, no solo es imprescindible conectar mediante el idioma, sino también desde los códigos culturales y desde la mentalidad. “Los alemanes son nórdicos, distintos a los latinos: son más formales, para lo bueno y para lo malo, y muy rigurosos”. Se trata de “un buen cliente, con mentalidad de colaboración, ya que no te lanza el asunto para que lo soluciones, sino que le acompañas en la solución legal o empresarial”.

Estos clientes se adquieren a través de varios canales, aunque uno de los puntos donde más desarrollan la captación es dentro de las asociaciones —la firma está, entre otras, en la Asociación de Jóvenes Europeos o en la IBA—, algo que, como asegura Lidia Zommer, no se trata solo de “ir a las asociaciones, sino de protagonizarlas, ser activos. El networking empieza aportando a los demás”.

Quizás por ese sentimiento de pertenencia a una marca especializada, con sello español y alemán, los socios del despacho están “muy alineados” con la firma, lo que hace posible un sistema de retribución “lock-step, pero que contempla el esfuerzo de cada socio”, sobre todo en aquellas iniciativas o reconocimientos que añadan valor a la marca.

Todo ello forma parte de una estrategia como firma que se decide en una junta de socios, cada uno de ellos especialistas en un área, y donde coordinan y compatibilizan las perspectivas de cada uno en los diferentes campos de trabajo del despacho.

Dentro de esa estrategia, el papel de Sonia Gumpert resulta fundamental. No solo para coordinar a todos los socios y a todas las áreas, sino para impulsar otros objetivos menos tangibles, pero de gran trascendencia, que vincula a “mejorar día a día el trabajo de los compañeros, hacer más conciliable su vida profesional y familiar”. La socia directora de la firma destaca que esto, además de proporcionar bienestar al equipo, añade productividad y calidad para el cliente.

Hablar de conciliación supone abordar otra de las cuestiones más espinosas de la abogacía, como es la masculinización del sector, sobre todo en puestos directivos. Para Gumpert, sobrepasar las dificultades de la mujer para alcanzar estos cargos en la abogacía pasa por “superar la educación tradicional de ser prudentes y respetuosas, dar un paso adelante”.

El paso adelante lo dio Sonia Gumpert fundando, junto a Lidia Zommer y otras compañeras de la abogacía española, la asociación Women in a Legal World —que busca facilitar el acceso y el desarrollo de las mujeres dentro del sector— y siendo Decana, desde 2013 hasta el año 2017, del Colegio de Abogados de Madrid.

Durante esa etapa comprendió que la abogacía madrileña está conformada, mayoritariamente, por abogados que ejercen solos o con pocos compañeros en el despacho y principalmente generalistas. Por otro lado, “la abogacía de los negocios es una parte pequeña, muy diversa, pero pequeña”, asegura Gumpert.

Y es en ese margen de negocio, pequeño y diverso, donde Monereo Meyer Abogados ha conseguido completar los rasgos con los que la firma se describe en su propia web: “rápido, ágil, dinámico y al nivel de los más grandes”.

Si quieres ver lo que hablamos en el webinar con Sonia Gumpert, haz click AQUÍ

[Crónica publicada originalmente en Diario La Ley]

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