Hoy es 8 de marzo.
Y como cada año leerás estadísticas sobre el techo de cristal, análisis sobre la brecha de género…
y algún post en LinkedIn citando mal a Benedetti.
Este no es ese artículo.
Este es sobre algo más concreto: por qué las mujeres expertas siguen sin aparecer donde deberían aparecer, y qué hacer al respecto.
El sistema no necesita mala intención para funcionar mal
Solo necesita inercia.
Las mujeres representan más del 50% de la abogacía española. Están. El problema no es que no existan expertas: es que no se las llama.
El mecanismo es menos dramático que la discriminación activa, pero igual de eficaz:
Cuando un periodista necesita una fuente, llama al despacho.
El despacho deriva al dircom.
El dircom proyecta a los socios con más peso.
Y en los grandes despachos, cerca del 80 % de esos socios son hombres.
Nadie toma una decisión discriminatoria.
El sistema la toma solo.
A eso se le añade la inercia:
El periodista jurídico tiene en el móvil veinte nombres que llevan años contestando y dando citas publicables.
Cambiar esa lista requiere esfuerzo.
Y el periodismo con plazo de cierre no premia el esfuerzo.
Y luego está el problema que menos se nombra: la corresponsabilidad parental en España sigue siendo, en gran medida, una declaración de intenciones. Responder llamadas de periodistas a las 18 h compite directamente con recoger a los niños. No falta ambición, pero si el reparto de cargas no es equitativo, las prioridades están claras.
Lo que tú puedes hacer ahora
Si eres una experta que todavía no tiene la visibilidad que se merece, empieza aquí:
Identifica los territorios comunicacionales relacionados con tu propuesta de valor y muéstrate
Los periodistas necesitan fuentes confiables para aportar opinión experta y eso exige mucho más que saberse la norma y la jurisprudencia. Es leer tendencias, valorar impacto, descifrar riesgos u oportunidades no evidentes. Eso significa ser una experta. Nadie puede ser experta en todo. No es creíble.
Decide en qué eres referente y trabaja desde ahí. LinkedIn con opinión propia, tribunas en medios jurídicos, conferencias sobre lo mismo. No hace falta estar en todas partes. Hace falta estar en el sitio donde miran.
Aprende a dar citas publicables
Los periodistas no necesitan un dictamen. Necesitan una frase que se pueda imprimir sin editar. Tesis clara, una razón, consecuencia concreta. Tres frases. Sin condicionales. Las abogadas están entrenadas para matizar y cubrir flancos. Para la prensa, eso produce citas inutilizables.
Trabaja con el dircom
El dircom no elige a los expertos por capricho: gestiona el posicionamiento de la firma, decide qué socio cubre cada consulta y es el primer filtro entre tú y los periodistas. Su trabajo es estratégico. Y precisamente por eso, agradece no tener que adivinar quién puede aportar qué. Dile en qué temas quieres ser fuente, qué puedes aportar y con qué enfoque. Pero recuerda que parte de su trabajo es posicionar a los líderes de la firma y en los grandes despachos el 80% de los socios son hombres. El sistema no necesita mala intención para dejarte fuera. Si no dices que existes, no apareces.
Di que sí aunque no sea el momento perfecto
El momento perfecto no llega. Di que sí aunque no te sientas completamente lista. Siempre habrá un caso más complejo que no puedes comentar, una sentencia que todavía no has digerido, una semana con demasiado trabajo. Y siempre habrá una voz interna que dice que igual no es el momento, que quizás no sabes suficiente, que mejor la próxima vez. Esa voz miente. Los periodistas no llaman cuando tienes hueco: llaman cuando tienen plazo. El que sale en el periódico no es el más preparado. Es el que contestó al teléfono.
No esperes a que te inviten: Preséntate
Si hay un congreso donde deberías estar, dilo.
Escribe al organizador, explica qué puedes aportar y por qué ese público necesita escucharte. Si hay un medio que debería contar contigo, escríbeles. No para pedir un favor: para ofrecerles una fuente que vale la pena tener en la agenda.
Los hombres que ves en los paneles no llegaron todos por ser los mejores. Muchos lo pidieron.
Muchos se propusieron. Muchos tenían a alguien que les propuso. El mérito es necesario, pero no es suficiente. Nunca lo fue.
Busca una madrina
Alguien que ya tenga el micrófono y que recuerde perfectamente lo que es no haberlo tenido.
Pídele que te presente en un evento, que te nombre cuando le pregunten por expertas en tu materia, que te ponga en la lista cuando organicen algo donde deberías estar. No es pedir un favor extraordinario: es pedirle que haga lo que probablemente alguien hizo por ella.
Un solo gesto de quien ya está dentro vale más que años de visibilidad en solitario.
Las mujeres, igual que los hombres, nos ayudamos. Lo digo con conocimiento de causa y sin matices. Y cuando tú llegues, acuérdate de este momento. La cadena se rompe o se alarga. Eso depende de nosotras.
Y si aun así no te abren la puerta, créate la tuya
No como plan B, sino como parte de tu estrategia de marca personal.
Un podcast donde entrevistas a los referentes de tu sector. Un newsletter donde analizas las sentencias que importan. Una serie de eventos donde tú pones el tema, el formato y la lista de invitados. Nada de esto requiere el permiso de nadie. Requiere criterio, constancia y dejar de esperar.
Las plataformas existen. La audiencia se construye. Y una experta con comunidad propia no depende de que el dircom la recuerde ni de que el periodista tenga su número. Llegan a ella.
Trabaja tu visibilidad como parte de tu trabajo, no como una tarea extra para cuando tengas tiempo. Ese momento nunca llega.
Hace 50 años escuchábamos embelesadas a Neruda: «Me gusta cuando callas porque estás como ausente.»
Hoy, nosotras decimos sin ninguna duda: nos gustamos cuando hablamos porque estamos bien presentes.
Algunas de estas reflexiones forman parte también de este artículo publicado en Diario la Ley.

Socia directora de Mirada 360.
Licenciada en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y con un Máster en Comunicación Corporativa por la Universidad Complutense de Madrid, se dedica exclusivamente al marketing y comunicación de despachos de abogados desde Mirada 360, donde combina su experiencia como abogada con más de 15 años asesorando a firmas en sus planes de desarrollo de negocio, marketing estratégico, comunicación y marketing digital.