Los blogueros jurídicos más relevantes se dan cita en la categoría ‘ABLOGacía que mola’, un espacio libre y dinámico dentro de nuestro blog donde se les brinda la oportunidad de contar por qué y para quién bloguean, así como de reflexionar sobre aquello de lo que no se habla y se debería.

Con todos vosotros, de nuestra serie ‘ABLOGacía que mola’, Samuel Parra

No es la primera vez que saca un hueco en su apretada agenda para hablar con Mirada 360. Ya lo hizo a finales de 2014 en esta entrevista, en la que explicaba que, como bloguero y abogado especialista en privacidad y protección de datos, escribir le servía como mecanismo de autodefensa frente a situaciones que consideraba injustas, ilícitas o indebidas. Sin embargo, en ocasiones el tiempo todo lo cambia y Samuel Parra regresa a ‘ABLOGacía que mola’ para hablar de la evolución de su espacio más personal.

¿Cuántos años llevas escribiendo?

Empecé a escribir en mi blog en el año 2006, al inicio de lo que se podría llamar como época dorada de los blogs en internet. Hay que tener en cuenta que en aquella época no existía Twitter y Facebook apenas había llegado a España.

Tampoco era sencillo tener un blog propio. Requería de ciertos conocimientos técnicos que no estaban al alcance de cualquiera, por lo que no había muchos blogs y menos de temáticas relacionadas con el Derecho.

¿Ha cambiado mucho el contenido a lo largo de este tiempo?

El contenido no mucho, he ido ampliando algunas temáticas, pero siempre cuestiones relacionadas con el derecho tecnológico. Lo que sí ha cambiado es la frecuencia y cantidad de los posts. El tiempo disponible que tenía entonces no lo dispongo ahora, así que mi blog ha quedado algo abandonado por una mera cuestión de tiempo y porque ahora existen otras herramientas con las que también comunicar (por ejemplo Twitter).

¿Cómo logra mantener una periodicidad y compaginar vida laboral, personal y blog?

No lo logro ja, ja, ja. Compaginar la vida laboral y familiar con un blog es muy complicado, y en mi caso incompatible. La mayor parte del tiempo útil que tengo en horario laboral se lo dedicó a mi trabajo (que es el que me da comer), el resto a la familia y en menor medida a algún tipo de ocio clásico (series, películas, videojuegos, etc.).

Si hubiera profesionalizado mi blog, como un embudo para captar clientes, es posible que sí hubiera tenido la oportunidad de incorporarlo a mi agenda profesional y sacar tiempo para mantenerlo actualizado.

¿Qué estrategia sigues para que el contenido llegue al público?

No tengo ninguna estrategia concreta. Simplemente intento escribir sobre alguna cuestión que pudiera ser interesante para un público generalista y no tanto para especialistas de alguna rama del Derecho. Aunque es un blog en el que hablo de cuestiones jurídicas, siempre intento que sea en un lenguaje asequible y sobre materias que, desde mi punto de vista, nos pueda interesar a todos.

Ahora visto con distancia, ¿qué no repetiría de sus inicios en el blog?

Creo que repetiría todo lo que he hecho, es decir, no me arrepiento de nada. Lo que sí me hubiera gustado hacer en su momento es dar el salto a otra plataforma para poder seguir comunicando allá donde están los usuarios y en la forma que se consume la información ahora, que es más audiovisual y menos texto.

¿Qué le recomendarías a aquellos que quieren animarse con uno?

No recomendaría a día de hoy abrir un blog; creo que la época de los blogs ya ha pasado, como pasó en su día la época de Internet Rely Chat (IRC). Para comunicar y compartir información creo que habría que utilizar otras plataformas y otros formatos que van a permitir llegar a más personas.

¿Qué beneficios (visibilidad, autoridad…) te ha supuesto el blog?

En su momento muchos, seguramente porque éramos pocos los que escribíamos en blogs propios y por tanto era sencillo obtener visibilidad y autoridad. Me han dado algunos premios, como por ejemplo el de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid como mejor blog en protección de datos.

El hecho también de escribir en un blog me supuso que me invitaran a algunos eventos o conferencias que, de no haber tenido blog, seguramente no me habrían invitado porque ni sabrían que existo.

Por otro lado, como el blog lo mantenía yo mismo, también tuve que aprender de WordPress, algo de seguridad informática para blogs y servidores, SEO, gestión de cachés, CDNs, etc. En definitiva todo lo que implica administrar un blog.

Y aunque la finalidad del blog no era la de captar clientes o venderme profesionalmente, también me han salido trabajos gracias a él.

¿Hay algún otro aspecto que te gustaría destacar?

Al margen de beneficios como la visibilidad o autoridad, si me tuviera que quedar con algún beneficio sin duda sería con la oportunidad que mi blog me dio de conocer a otros blogueros y comunicadores. La comunidad bloguera que existía entonces era reducida pero maravillosa y la conexión que se creaba con otro “blogger” era casi instantánea. A día de hoy, después de tantos años, conservo grandes compañeros de la aventura bloguera.

Samuel Parra

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