Los blogueros jurídicos más relevantes se dan cita en la categoría ‘ABLOGacía que mola’, un espacio libre y dinámico dentro de nuestro blog donde se les brinda la oportunidad de contar por qué y para quién bloguean, así como de reflexionar sobre aquello de lo que no se habla y se debería.

Con todos vosotros, de nuestra serie ‘ABLOGacía que mola’, Julián López

El blog jurídico de Sepín es un espacio especializado en Derecho que analiza la actualidad jurídica en España. En él escriben un sinfín de profesionales del sector, quienes con sus posts tratan de facilitar la tarea diaria a los compañeros. Julián López es uno de ellos. Lleva ni más ni menos que 23 años haciéndolo y asegura que, pese a que ha redactado entradas de lo más variadas, las ideas nunca se acaban.

¿Por qué decidiste comenzar a escribir?

Ha pasado más de una década desde que escribí mi primer post. Recuerdo perfectamente la invitación que recibí desde la Editorial Jurídica Sepín para inaugurar su nuevo blog (https://blog.sepin.es/). Acostumbrado, como estaba, a escribir artículos jurídicos publicados en revistas especializadas en Derecho Administrativo, me encontré un poco desubicado con el nuevo medio en el que difundir mis ideas y, sobre todo, por el distinto perfil del público que tendría acceso a ellas.

En efecto, los tradicionales artículos doctrinales estaban destinados a ser leídos por operadores jurídicos (compañeros abogados, procuradores, fiscales e, incluso, magistrados). Sin embargo, el nuevo Blog Jurídico de Sepín que echaba andar en el año 2010 era una plataforma completamente nueva para mí.

Hoy, muchos años y muchos posts después, puedo decir que disfruto enormemente escribiendo en ese contexto y recibiendo el feedback de los lectores y usuarios. A modo de ejemplo, recuerdo con especial cariño un post en el que escribía sobre las faltas de respeto y de consideración que en algunas ocasiones (muchas más de las deseables) los letrados recibíamos en Sala de los Jueces y Magistrados. Aquel post no solo recibió muchísimas visitas, sino que sirvió para dar voz a muchos compañeros que quisieron compartir sus experiencias.

¿Crees que los abogados deben escribir?

Por supuesto, es posible conjugar el mundo jurídico y los posts. Se puede hablar en ellos de cuestiones jurídicamente muy relevantes, pero que no solo traten de ayudar al profesional del Derecho, sino que también susciten el interés de la ciudadanía. Por ejemplo, durante estos años, he tenido la ocasión de escribir sobre aspectos tan variopintos como el uso de corbata en sala, consejos para los primeros juicios, la objeción de conciencia en la dispensación de la píldora del día después, el abuso del decreto-ley por los distintos gobiernos o hasta un tema que se ha vuelto a poner de actualidad este año, como son las excusas para poder quedar dispensado de una mesa electoral.

¿Cuáles son las claves para lograr un contenido de calidad?

El post te permite escribir, si se me permite la expresión, con mayor “autenticidad”, de una forma más clara, directa, sencilla y amena, pero, por supuesto, siempre manteniendo el rigor jurídico en todo aquello que escribimos.

Y gracias a mi propia incursión en el mundo de los blogs jurídicos, como autor, he disfrutado también del mismo desde la posición del lector. Por supuesto, soy habitual usuario de otros blogs jurídicos de muy prestigiosos compañeros que tienen la deferencia de ofrecernos, sobre cuestiones siempre realmente interesantes, su perspectiva, de la que aprendes, te nutres y mejoras desde el punto de vista profesional.

Los blogs, además, ofrecen una inmediatez que no encuentras en otras plataformas “tradicionales”, como las revistas jurídicas (incluso las digitales), normalmente sujetas a plazos de edición y publicación más estrictos. Esa inmediatez te permite abordar las noticias cuando aún lo son y no cuando la misma ya ha quedado algo desfasada u olvidada en la mente de los usuarios.

¿Qué no sabe la ciudadanía del día a día de un abogado?

Siempre he dicho que cualquier trabajo conlleva presión y sacrificio. No creo que nadie que trabaje pueda decir que no le supone esfuerzo obtener sus ingresos, así que tengo un máximo respeto por cualquier profesional o trabajador.

Evidentemente, yo puedo hablar de la vida del abogado, que es la que conozco y que, por supuesto, y pese a los muchos contras, me apasiona (qué importante es dedicarse a algo que te gusta teniendo en cuenta que a ello le dedicamos la mayor parte de nuestro día).

La profesión de abogado es compleja. Aunque nuestra obligación es de medios y no de resultado, es evidente que la percepción del cliente dependerá mucho de este último. El grado de presión es muy elevado y manejas cuestiones muy importantes para la esfera personal o patrimonial de un cliente (pensemos desde los abogados que intervienen en un divorcio o en una división de una herencia hasta los que participan en el concurso de acreedores de una sociedad o quienes tienen que defender a un acusado o a una víctima en un proceso penal por delito). Además, la profesión de abogado no conoce de horarios y vacaciones, los plazos, siempre perentorios, añaden una sensación de desasosiego a nuestra ya complicada labor. Y también, hablando de plazos, tenemos que “sufrir” las dilaciones en la tramitación y resolución de los procesos judiciales como consecuencia de la situación de colapso de nuestra justicia.

En definitiva, la labor de abogado no es especialmente sencilla y, como seguramente en muchas otras, hay que sentir verdadera vocación para ejercerla.

¿Crees que se puede vivir de un blog?

Como se ha podido intuir, soy un gran defensor de los blogs jurídicos y, aunque, en mi caso personal, es más una afición que una fuente de ingresos, no podemos tampoco negar que te permite cierta difusión y conocimiento entre el público, que eventualmente puede reportarte oportunidades profesionales.

Julián López Martínez

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